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¿Eres de los que saben aprovechar las oportunidades?

“Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más,

pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”  

                                                                                                  Arthur Schnitzler

Hoy hemos finalizado un nuevo curso de “Iniciación a la Marcha Nórdica o Nórdic Walking”. Era nuestra segunda jornada, hacía más de una hora que había empezado la clase y los alumnos estaban practicando uno de los conceptos más complicados de la técnica: cómo lograr aumentar las áreas de amplitud. Me encontraba en ese punto en el que intentas hacerles entender a los alumnos un determinado concepto explicándoselo verbalmente, haciéndolo tu mismo e intentando captar las necesidades específicas de cada uno de ellos interpretando sus dificultades y resolviéndolas con rapidez. Encontrándome en ese punto concreto de la clase, ha tenido lugar algo que nunca antes había sucedido: aparecieron en el lugar dos grandes amigos y amantes del Nórdic Walking, Isabel y Óscar acompañados de su perra Pipa.

¿Qué hubieses hecho tú si en plena clase te aparecen dos ex alumnos y amigos que, casualmente, pasaban por allí haciendo Nórdic Walking? Detente aquí, antes de seguir leyendo y reflexiona sobre cómo hubiese sido tu actuación.

¿Lo tienes ya?  Repasemos las posibles actuaciones: muchos de vosotros les habríais saludado y les hubieseis dejado que siguiesen su camino y vosotros continuarías con vuestra clase. Incluso alguno de vosotros a lo mejor podríais haber pensado que se presentaban en el momento más inoportuno y que cómo ibais a interrumpir vuestra clase justo en ese momento tan delicado de la explicación.

¿Habéis pensado otra manera de actuar? Os doy una pista: ¿Sabrías aprovechar las oportunidades que la vida te brinda repentinamente?, ¿Sabes ver lo que otros quizá no vean?, ¿Tienes una mentalidad abierta y receptiva?

¿Qué creéis que hice? Os recuerdo que estaba en el momento más difícil de la clase y ya había intentado explicarles un concepto utilizando todos mis recursos….. Y justo en ese momento aparecen en mi vida –y en la de mis alumnos- dos excelentes alumnos y amigos. Después de saludarles y sin que ellos mismos se lo esperasen, les pedí que anduviesen delante de los alumnos con su mejor técnica. De Isabel aprendieron cómo lograr la delicadeza en el caminar del Nórdic Walking y cómo es posible abrir y cerrar las manos en el momento correcto. De Óscar aprendieron cómo mover los brazos y las piernas con mayor amplitud, incluso hasta llegar a correr con bastones.

¿Qué ocurrió en ese momento?, ¿Qué crees que aprendieron los alumnos? Por favor, reflexionar antes de seguir leyendo.

¿Ya lo habéis pensado? Os diré lo que ocurrió: Isabel y Óscar aceptaron amablemente convertirse en figuras improvisadas de modelaje. Los alumnos supieron aprovechar ese instante único: observaron los movimientos ejecutados con precisión y aprendieron con mayor facilidad simplemente imitando los movimientos de ex alumnos; aprendieron que el Nordic Walking es fácil; y aprendieron que cómo todo en la vida, sólo se necesita de perseverancia, constancia y práctica, y que ellos podrían llegar a practicar Nordic Walking tan excelentemente como Isabel y Óscar. Todo ello gracias a que yo supe ver la oportunidad y aprovechar ese momento único de contar con la colaboración de dos practicantes de Nórdic Walking para que los alumnos aprendieran más rápidamente un movimiento de la técnica ALFA de difícil ejecución. Es decir, actué!

Actúa!

                             Actúa!

¿Qué creéis que ocurrió después? Mis amigos se marcharon, continuamos con la clase y antes de finalizar ¿qué sucedió? Por contar un único ejemplo y no alargarnos, uno de los alumnos Gorka, acabó corriendo con bastones de Nórdic Walking…. En sólo cinco horas de clase! Supo captar hasta dónde podría llegar con ésta técnica de caminar saludable.

¿Qué moraleja sacamos de esta historia real ocurrida esta misma mañana? Nuevamente, reflexionadlo vosotros mismos antes de seguir leyendo.

A mí se me ocurren algunas conclusiones, estando segura que a vosotros se os ocurrirán algunas más:

  • A lo largo de nuestras vidas se nos presentan miles de oportunidades. Tú decides si quieres vivir en la oscuridad o en la luz, si quieres mirar para otro lado para no ver las señales o captar éstas al vuelo y aprovecharlas.
  • Si quieres, puedes! ¿Quién ha dicho que no puedes? Tu mismo. Nadie más. Tú decides si a partir de hoy tu automensaje varía y a partir de ahora es: Yo sé, yo puedo, yo actúo!
  • Practica, practica, practica! No hay nada imposible de realizar en la vida. Lo único que ocurre es que es la primera vez que lo haces y te falta practica. Repítelo cuantas más veces mejor y tu mismo comprobarás los resultados!
  • Si siempre has hecho algo siguiendo el camino A, los resultados siempre serán los mismos. Si quieres obtener resultados diferentes, tus acciones también deberían ser diferentes y, quizá, probar el camino B, el C, o el D…
  • ¿Estás esperando a que alguien te abra el camino y te diga cómo y  cuándo actuar? Tu diriges tu vida!
  • Quien tiene amigo tiene un tesoro! …. y si son más fijaros cuantos tesoros en vuestras vidas!
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            Dos grandes amigos: Isabel y Óscar

Por tanto ¿A qué esperas? A qué esperas para aprovechar las oportunidades que te da la vida, para hacer otras cosas diferentes a las antes hechas y para creer en ti mismo/a? Recuerda: tú decides! Aquí y ahora…. No mañana!

Cómo el tema de hoy era “Aprende a aprovechar las oportunidades de la vida”, permíteme que finalice con otra frase célebre:

“Las oportunidades son como los amaneceres: si uno espera demasiado se los pierde”  William George Ward

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¿Te gusta viajar?: disfruta del viaje de tu vida

Hay muchos tipos de viajes: escapadas cortas, viajes de ida y vuelta en el día, viajes al otro lado del planeta, …, es decir, viajes en función del tiempo que tengamos libre; con amigos, con familia, con desconocidos, “singles”, solos,…, es decir, escogiendo a las personas que nos acompañen; o viajes donde prima el lugar al que queremos ir: por España, Europa, otros continentes,…. O viajes culturales, de naturaleza, de aventura, etc.

En todos estos viajes partimos de un punto A para llegar a un punto B. Tenemos más o menos claro dónde vamos, solemos saber cuánto va a durar y quien nos va acompañar.

En este espacio os queremos hablar de otro tipo de viaje: el viaje de tu vida, donde el punto A fue tu nacimiento y el punto B será tu muerte. Entre medias te pasarán muchas aventuras, vivirás muchos cambios y muchas experiencias. El viaje es lo que te ocurre mientras avanzas por tu propio camino. Tú decides cómo deseas realizar ese viaje y qué actitud tomar ante las vicisitudes del viaje. Igual has sido de esos niños/as que desde muy pequeños tenían claro que deseaban ser de mayores: tenista, piloto de Fórmula 1, futbolista, médico, profesora, enfermera, etc. No obstante, a pesar de que siempre hayas tenido muy claro en tu vida hacia donde te dirigías, ese destino es únicamente una excusa para empezar a andar. No importa si eres de los que has sabido hacia dónde dirigir tus pasos o si todavía no lo sabes. Sólo anda hacia algo que te apasione porque el camino se irá haciendo sólo a medida que lo recorras. No seas de esas personas que deciden no andar porque las incertidumbres les bloquean, porque les da miedo lo que puedan encontrar en el camino. La realidad es que nunca sabemos que hay al otro lado de la montaña, del océano o de la curva del camino… y tampoco importa porque lo importante es lo que aprendes mientras recorres tu propio camino.

Como muestra de este viaje de tu vida, os recordamos el poema “Viaje a Itaca” de Cavafis.

Viaje a Itaca

                           Viaje a Itaca

Cuando emprendas tu viaje a Itaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los cíclopes ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. Ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni al salvaje Poseidón encontrarás, si no los llevas dentro de tu alma, si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo. Que muchas sean las mañanas de verano en que llegues -¡con qué placer y alegría!- a puertos nunca vistos antes. Detente en los emporios de Fenicia y hazte con hermosas mercancías, nácar y coral, ámbar y ébano y toda suerte de perfumes sensuales, cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. Ve a muchas ciudades egipcias a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino. Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Itacas.

P. Cavafis. Antología poética. Alianza Editorial, Madrid 1999.

 

El viaje de tu vida

                       El viaje de tu vida

Tu día a día es la mejor aventura de tu vida, dónde más puedes aprender, caminar y sufrir una transformación interior. Aprende a vivir tu propia vida!

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¿Tu que prefieres: los trenes locales o los expresos?

La realidad es que los seres humanos no tenemos bastante combustible en toda nuestra vida para explorar cada uno de los caminos que se nos ponen delante de nosotros. Así pudiéramos vivir mil años, explorar todas y cada una de las atracciones que aparezcan en el camino, hacer todas las cosas que puedan llamar nuestra atención, no se si todos tendríamos tiempo para comprender el objetivo de nuestra vida. Los más longevos de entre nosotros a lo sumo llegan a vivir alrededor de un siglo… y apenas una fracción de ese lapso antes de que la vitalidad y el poder de decisión comiencen a desvanecerse. Así que unos optan por ir muy deprisa y otros, en cambio, por tomarse las cosas con más calma.

Así, la gente encara la vida en una de estas dos formas: están los trenes locales y los expresos. Los primeros se detienen en todas las estaciones, por pequeñas que sean, para degustar algún alimento y disfrutar del color local, saboreando todo lo que se encuentran en su camino, sin importantes cuando llegarán. El expreso, en cambio, sale disparado a su destino, y nunca se detiene. Lo importante es llegar lo antes posible, a veces, sin considerar ni cómo ni donde.

Algunas preguntas para que reflexiones:

– ¿Tú cual eres: local o expreso?

– ¿Cuál crees tú que es el mejor tipo de tren para ti? ¿Por qué?

– ¿Estás satisfecho/a con tu elección?

– ¿Habría algo en ti o en tu vida que te impidiese cambiar de tipo de tren?

Anímate a contestarte / nos estás preguntas y las que se te ocurran…

 

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